2.- UNA HISTORIA VIOLENTA.
Las sociedades occidentales han sido belicistas y, por tanto, han propendido a exaltar las actividades guerreras y los valores militares. Por eso, podemos observar que entre las personas destacadas a lo largo de la historia suelen predominar los grandes soldados y militares: Alejandro Magno, César, el Gran Capitán, Napoleón. Por otra parte, casi hasta la Edad Contemporánea, la dignidad de los reyes ha sido inseparable de la del gran soldado y, todavía, en algunas monarquías actuales, los reyes reciben instrucción militar y se les otorga la dignidad de capitán general de los ejércitos o algo análogo.
En semejante ambiente, toda persona contraria a las manifestaciones bélicas y las actividades castrenses corría el peligro de ser considerada cobarde, traidora y derrotista. Por tanto, toda mentalidad pacifista estaba condenada de antemano al fracaso.

2. 1.- LA CRUELDAD DE LA GUERRA MODERNA.

En el nacimiento de la mentalidad pacifista tuvo una notable influencia la especial crueldad que adquirieron las acciones bélicas a partir del siglo XIX. Las guerras siempre fueron crueles, pues en ellas se mataba y se moría-, pero con la aplicación de la tecnología científica y la masificación de los ejércitos, se intensificó su crueldad; por ejemplo, en los seis meses de su campaña rusa, Napoleón perdió más de 350.000 soldados y los rusos cerca de 200.000. En la batalla de Solferino (1859), en un solo día murieron cerca de 40.000 (unos 22.000 austriacos y casi 18.000 franceses).

Con la Primera Guerra Mundial, los efectos bélicos comenzaron a afectar también a la población civil: numerosas ciudades fueron bombardeadas, primero mediante cañones de largo alcance y, más tarde, utilizando la aviación, y entre unos 9´5 - 10 millones de muertos. Pero sería en la Segunda Guerra Mundial cuando la alta tecnología, puesta al servicio del terror y la destrucción, habría de mostrar su rostro más siniestro: más de 50 millones de muertos, campos de concentración y exterminio, destrucción de ciudades, puentes y ferrocarriles y, en último término, sendas bombas atómicas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaky.

En la Guerra Civil española se habla de unos 500.000 muertos, otros tantos exiliados, el país dividido en dos (franquistas y republicanos), enormes daños en la infraestructuras del país, torturas, hambre, muchos miles de personas sin casa dado que habían sido destruidas, ...

Se dice que en el pasado siglo XX se registraron más de 150 conflictos armados (el porcentaje sería de 1´5 guerras cada año).

Después de la II Guerra Mundial se abrió un período llamado "guerra fría", donde se consiguió una situación de relativa tranquilidad, basada en el miedo a la amenaza nuclear. A partir de II conflicto mundial, desarrollo y perfeccionamiento de los medios de destrucción no se ha detenido. En nuestros días, el poder atómico ha adquirido un potencial inconmensurable, los arsenales militares de las grandes potencias poseen

capacidad para aniquilar la totalidad de la vida del planeta y las armas son más complejas y mortíferas, como por ejemplo, las armas de destrucción masiva, las armas químicas, "misiles inteligentes", etc.

Después de los años ochenta se modifica el supuesto equilibrio de bloques por causas como la crisis del comunismo, crisis del sistema soviético, reunificación de Alemania, ascenso de fundamentalismo nacionalistas y religiosos, etc. Esto ha sustituido los bloques por zonas: zona de paz y estabilidad (Canadá, Unión Europea, Japón, Australia, Nueva Zelanda, etc. con el 15% de la población) y zona de inestabilidad y guerras (Yugoslavia

América latina, Asia, África, países árabes, etc. con el 85% de la población).

Ante esta situación, parece que la opción está clara, si queremos evitar la destrucción de la humanidad, hemos de aprender a vivir en paz, porque la perspectiva que se abre ante nosotros carece de alternativa: o los seres humanos terminan con la guerra o la guerra terminará con los seres humanos. La situación no es fácil: tráfico de armamento nuclear y desarrollo atómico de muchos países, los enormes movimientos migratorios hacia Europa y Norteamérica, terrorismo internaciona